1571. Jueves, 4 marzo, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo septuagésimo primero: “Ser pobre y parecerlo es el método más seguro para nunca levantar cabeza” (Oliver Goldsmith, 1730-1774; médico irlandés)
Ayer,
es curioso que no pueda precisar dónde ni cuándo, di un mínimo mal
paso. El pie, no sé cómo, asentó mal en el suelo. Esta mañana el
tobillo izquierdo me envía la noticia de sí bajo la forma de un intenso
dolor. Pero ¿yo tenía ese tobillo?, me pregunto.
Ya lo decía Eugenio d`Ors: sólo nos llama la atención aquello que conocemos. Y estoy de acuerdo. Todos hemos advertido en alguna ocasión que después de estar una vez en algún pueblo que no conocíamos antes, ese nombre aparecerá, a partir de la visita, con frecuencia ante nuestros ojos en la prensa o en la radio; ante nuestros oídos en las conversaciones. Antes la frecuencia de su aparición era la misma, pero no la advertíamos.
Mi tobillo, evidentemente, siempre ha estado ahí, pero creo que esta mañana él y yo nos vamos a conocer mucho más intensamente.
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1568. Lunes, 1 marzo, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo sexagésimo octavo: “Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres. “Proverbio árabe)
Una
pareja humana se deteriora, por lo regular, lentamente en un proceso
doloroso, durante el cual el amor, si lo hubo, o la ilusión del amor,
si sólo fue ilusión, se transforma en animosidad, resentimiento y,
finalmente odio. Una metamorfosis sentimental que suele acabar en
separación. Separación que, independientemente de la duración de la
pasión anterior, suele ser tan instantánea como una operación de
integrales ejecutada en décimas de segundo por una de esas maquinitas
chinas de calcular sin las que estaríamos perdidos.
Y uno se pregunta: ¿A dónde va a parar todo ese desamor inmenso que encenagaba el amor de las parejas que se separan. ¡Y a dónde el amor que un día sintieron? Aquello que aprendí en la Física del bachillerato lejano de que la energía ni se crea ni se destruye que sólo se transforma, me hace pensar que el amor y el desamor, incluso la amistad y el odio son simples transformaciones permanentes, como un repisarse del suelo afectivo en que nos apoyamos y, digo yo, que su resultado final, si nada se crea no se destruye debe dar una cifra constante.
Vamos que para que una pareja nazca, otra tiene que morir. Pura ciencia.
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1558. Viernes, 19 febrero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo octavo: "El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendra muchos disgustos en la vida" (Francisco de Quevedo, 1580- 1645; escritor español)
Los machos de las mariposas Pieris (por cierto, ¿para cuándo una campaña del ministerio de igual-da reivindicando que los pobres machos de las mariposas se llamen mariposos?), tienen un truco muy eficaz para que la competencia no sea tal.
Muy listos ellos rocían sobre la hembra (ésta sí llamada mariposa con razón) una sustancia con efecto antiafrodisiaco que repele cualquier otro macho que intente acercarse a ella.
La naturaleza, siempre tan organizada ella para estas cosas. Hasta el lunes pues.
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1556. Jueves, 11 febrero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo sexto: “Los hombres creen que las mujeres son peores que ellos y las mujeres creen que son peores los hombres; pero ambos se equivocan”. (Noel Clarasó, 1899 - 1985; escritor español)
Un amigo recién llegado de los EE.UU.
me recomienda entusiasmado un novísimo producto de propiedades
regenerativas y rejuvenecedoras. Dice que se encuentra mucho mejor, más
joven desde que lo toma. Tengo otro amigo que desde hace años se
vigoriza con una grajeas, me parece que también americanas (estas
cosas, como el cine, siempre son mejores si son americanas) en las que
según leí a su tiempo, además de toda suerte de vitaminas y minerales
hay una planta china o coreana en la que, al parecer reside un gran
secreto vital.
Según explica el simulacro de prospecto que se adjunta (seguro que traducido directamente por alguna máquina internetera) , esa planta, pulverizada, “estimula la reduplicación autorrenovadora de los grupos celulares y contrarresta el efecto del exceso de iones flotantes en nuestro organismo que liberan las neuronas mentales". De este galimatías, que no entiendo, se deduce que la angustia, la presión social a la que estamos sometidos nos carga de iones. Acabamos por tener tanta electricidad dentro que su tensión nos agota y, de algún modo, se comunica y carga de tensiones la vida en torno a nosotros.
¿Y cómo librarnos de esa electricidad que acumulamos si no tenemos las famosas pastillitas? Fácil. Tengo entendido que si generas tu propia energía el sobrante de la misma puedes enviarlo por la red eléctrica y te la pagan a buen precio. Va a ser una buena solución para librarse de ella. Y hasta podemos sacarnos unos eurillos.
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1549. Martes, 2 febrero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo noveno: "La prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia" (William James, 1842-1910; filósofo estadounidense)
Sé
que es extraño (aunque hace un tiempo llegó a haber un debate público
sobre los calcetines con rombos y a nadie le pareció mal), pero es que
últimamente me quedo absorto en la sección de pescadería (de los carefoures, mercadonas y similares), que es un largísimo mostrador "a lavadero", con el pescado fresco, mecido en cuna de amorosas estrellitas heladas.
Alucino con la forma de utilizar el cuchillo de las pescaderas. Blanden el instrumento con una maestría, oficio y destreza que me recuerdan a Bruce Lee manejando los lun-cha-kus. Tienen esa especie de hacha pescadera que le birlan a una sardina la cabeza en un plis plas. Pregunta la eficiente pescadera a cualquier clienta: "¿quiere que le haga filetes"?, yo le imploro por lo bajini: "dile que sí". Sólo por verla manejar el endiablado cuchillo; ¡zas, zas, zas"! y lo que era un hermoso pescaíto con sus aletitas, sus ojitos saltones…¡son seis filetes!. Un espectáculo. Dorada, trucha, atún, jurel, lubina, congrio, merluza…en manos de estas pescaderas son asunto de alta magia y acuática limpieza porque con la manguera esa que pende del cielo se espabilan de lo lindo.
Digo yo que estas excelentes profesionales no serán de las que tienen un marido maltratador. A muchas mujeres no les vendría mal tomar lecciones prácticas en las pescaderías. Pa por si acaso.
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1546. Jueves, 28 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo sexto: "Aquí yace Ezekial Aikle muerto a la edad de 102 años. Los buenos siempre mueren jóvenes." (Epitafio en una tumba del cementerio de East Dalhousie, Nueva Escocia)
No
debe de ser fácil decir algo ocurrente, algo original –y mucho menos
divertido- cuando estás viendo que una señora de negro te está
rondando. Sin embargo, hay quien ni en momentos tan apurados es capaz
de sacar a relucir su ironía sin perder el sentido del humor.
A algunos les sale la vena dramática, como a la poetisa estadounidense Emily Dickinson susurrando “..la niebla está subiendo”; y a otros les da por protestar por lo inconveniente del momento en que la parca les hace la visita, como Arquímedes gritando: “!Espere hasta que haya solucionado el problema!”.
Los hay que se sienten aliviados, como la actriz Ethel Barrymore pronunciando en el lecho de muerte: “me da igual morirme, soy feliz”; y los que expresan deseos mundanos, como el dramaturgo Anton Chejov cuando -en tan final situación- lo único que se lke ocurrió decir fue: "pues hace mucho que no tomo champán”. Las hay desde lo más despistado, Diana de Gales diciendo “Dios mío, ¿qué ha pasado?”, hasta aquellos que lo tienen más claro que el agua, John Lennon diciendo: “me han disparado”.
Aunque pocos tan oportunos para decir una buena última frase como John F. Kennedy el día que lo asesinaron en Dallas cuando, respondiendo a la afirmación de la esposa del Gobernador de Texas: ”no podrá decir que Dallas no lo quiere...” pronunció, mientras recibía un disparo, el famoso “es obvio”.
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1544. Martes, 26 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo cuarto: "Vale, mi zanahoria es la más pequeña, pero no está nada mal para un conejo animado" (Bugs Bunny, 1940; conejo)
Dice
una encuesta hecha por una marca de detergente que la media de manchas
a lavar cada vez que uno pone la lavadora -al menos en esta parte del
mundo civilizado, es de catorce. Y que mientras en Epaña la mayoría son
de vino, en Inglaterra la mancha nacional es la de té. Muchas manchas
me parecen a mí, aunque también es verdad que lo primero que hace la
ropa limpia cuando te la pones, sobre todo si es blanca, es convertirse
en un agujero negro atrapamanchas.
Al final va a tener razón el Juanfe, soltero él, cuando mantiene la curiosa teoría de que la mejor manera de que no te caigan manchas encima es tenerlas ya puestas, que es precisamente la grasa adherida y seca a cualquier pantalón, camisa, cazuela, plato o pared, la que impide que otra mancha venga y se quede pegada.
Siempre, eso sí, que la susodicha capa de grasa esté bien seca, claro.
Además lo de la limpieza es, como casi todo, muy relativo, y siempre está relacionada con la cosa cultural; al fin y al cabo la mayoría de las mujeres se ponen histéricas cuando ven pelos de perro en un sofá, pero acarician esos mismos pelos cuando forman parte de su chaquetón de zorro.
Y no sé, pero me da a mi la sensación de que la mayoría de los susodichos pelos del abrigo andan más cerca del perro que de cualquier otro bicho peludo que dicen haberles vendido.
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1541. Jueves, 21 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo primero: "Hay muy pocos monstruos que garanticen los miedos que les tenemos". (André Gide, 1869 - 1951; escritor francés)
El niño se da contra la mesa, grita, llora, llega la madre lo abraza, lo besa y empieza a decir, mesa mala que le pega al nene al niño, mesa tonta toma, toma, toma, para que no vuelvas a pegar al niño.
A partir de ahí lo que no sé es como se atreven a entrar los niños en la habitación teniendo en ella una mesa que es peor que el hombre del saco con la cara de Freddy Kruger.
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1540. Miércoles, 20 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo: "Hay ladrones a los que no se les castiga a pesar de que nos roban lo más preciado: tiempo" (Napoleón Bonaparte, 1769- 1821; gobernante francés)
Ya lo decía Sara Montiel cuando en la boda con su -por ahora- último marido -bastantes años más joven-, le preguntaban el por qué si siempre le habían gustado los hombres más mayores que ella esta vez se había "enamorado" de alguien mucho menor. "Verán", dijo poniendo su habitual cara de la muñeca pepona abuela de Mariquita Pérez, "es muy fácil de explicar, a mi edad ya me resulta imposible encontrarlos más mayores... salvo en el cementerio".
Laboralmente empiezo a estar en la misma situación. Con la edad que uno tiene ya, resulta lógico que la nueva responsable del nuevo departamento de nueva creación -sin nombre ni función conocida- tenga menos años que yo. Y antes de seguir hay que dejar claro que, por supuesto, el que no se sepa para qué va a servir el susodicho departamento es tan anecdótico como que la señorita en cuestión sea hermana de la amante del jefe que más manda. Que, por más que les guste hablar a las lenguas de doble filo, todos sabemos que la vida tiene esas casualidades.
De todas formas -y como la gente es muy mala- yo que ella tendría cuidado… la competencia. especialmente entre las féminas es muy dura y auqnue tenga sus "encantos" -o más bien los tenga su hermana- más sabe el diablo por viejo que por diablo.
- Un granjero compra un gallo joven para el corral. El animal entra en la granja y camina altivo hasta el gallo viejo y le dice: "llegó la hora de retirarte". El viejo le contesta "no vas a poder con todas estás gallinas, déjame al menos un par". Pero el joven le replica: "Piérdete, ahora mando yo". El viejo le propone: "Vamos a echar una carrera por la finca. El que gane se queda con el gallinero". El joven se echa a reír: "Sabes que vas a perder, pero te voy a dar ventaja". El gallo viejo arranca a correr y 20 segundos después sale el joven . Rodean la casa y a pesar de la ventaja inicial, cada vez están más cerca uno de otro. Ya está a un metro del viejo y se acerca más y más. Mientras tanto, el granjero, sentado en el portal, ve a los dos gallos corriendo. Agarra la escopeta y -¡pamm!- dispara al gallo joven y lo hace trizas. El granjero sacude la cabeza y dice: "Jo. Qué mala suerte la mía. Es el tercer gallo maricón que compro este mes".
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1539. Martes, 19 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo trigésimo noveno: “El juego cumple una alta misión moral. Sirve para arruinar idiotas. (Santiago Rusiñol, 1861-1931; escritor español)
Abres
el portal todo lo rápido que puedes… que para eso has visto detrás de
ti a la vieja del tercero acelerando el paso. A las viejas del tercero,
a todas las viejas en general, la posibilidad de poder subir contigo en
el ascensor se convierte en el mejor bálsamo de Fierabrás,
un bálsamo que transforma sus normalmente cansadas piernas en la
envidia de cualquier atleta etiope. Saben además que, pase lo que pase,
cuentan con una gran ventaja: cuando llegues el ascensor nunca estará
en el bajo. Lo llamas impaciente, baja, baja, está bajando, no acaba de
bajar, taconeas o punteas intranquilo para acelerar el proceso (!cómo
si por eso fuera a bajar más rápido!) pero al final ellas siempre
ganan...
Son sólo tres pisos, pero las batallitas -concentradas- que son capaces de contarte en tan corto itinerario te dejarán marcado de por vida.
Benditas escaleras... y maldita educación.
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1538. Lunes, 18 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo trigésimo octavo: "Hay tantas leyes, que nadie está seguro de no ser colgado" (Napoleón Bonaparte, 1769 - 1821; militar y gobernante francés)
Me
preocupo por la (sobre todo mi) salud. No fumo, el único alcohol que he
probado en mi vida ha sido el que traen de relleno algunos bombones y
(muy a pesar mío) soy monógamo, (vale, más por obligación que por
devoción, pero lo que cuenta en este caso es el resultado)
Bueno, pues aún así cada vez que vengo al trabajo, es decir cada día de lunes a viernes, resulta que estoy sometido a un montón de circunstancias que me ponen en peligro. Y ya sabemos que la salud es lo primero
Fotocopiadoras, ordenadores, luces fluorescentes, pinturas de la pared, faxes y un largo e interminable rosario de aparatos que emiten radiaciones son los que me rodean. El resultado: futuro sufridor de depresiones, irritabilidades, dolores de cabeza, fatiga ocular, alergias, sarpullidos, mareos, cansancios crónicos, problemas digestivos, y hasta cánceres. Y no es ninguna broma, que está todo demostrado científicamente.
Teniendo en cuenta que ya sólo el hecho de venir a trabajar supone una misión de muy alto riesgo...¿es o no tanto peligro motivo suficiente para que me concedan la baja automáticamente?
Pues hay quien aún lo duda. Y es que hay gente muy mala.
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1532. Viernes, 8 enero, 2010
Capítulo Milésimo quingentésimo trigésimo segundo: "Para evitar tener hijos lo mejor es acostarte con tu cuñada, así sólo tendrás sobrinos". (Pedro G, 23 años; estudiante)
No,
no todos los estudios importantes, o al menos aquellos capaces de
establecer datos prácticos y verdaderamente importantes para el avance
de la humanidad se hacen en los EE.UU., hay países mucho más modestos
en los que también se aprovecha el dinero de los contribuyentes para
realizar trascendentales informes cuyas consecuencias pueden llegar a
cambiar el rumbo de la historia. Si ir más lejos, un grupo de
científicos griegos acaban de descubrir la relación entre el tamaño del
dedo índice y el tamaño del pene.
En su estudio compararon la media del pene de 52 hombres, de entre 19 y 38 años, con otras medidas como la estatura, el peso, la masa corporal y la longitud del dedo índice, comprobando, entre asombrados y afectados (especialmente alguno de ellos) que pene e índice marcaban parámetros similares.
A partir de ahora nada de mirar a los ojos: directamente al dedo. Mucho más práctico y hasta con aval científico... que siempre vende más.
Hasta el lunes pues.
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1527. Lunes, 21 diciembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo vigésimo séptimo: "Las pirámides son el mejor ejemplo de que, en cualquier tiempo y lugar, los obreros tienden a trabajar menos cada vez". (Pierre Chamblain de Marivaux, 1688-1763; dramaturgo francés)
Vienen los listos, los estudiosos, los serios, los aplicados en la materia, y te dan la gran explicación: "las pirámides las hicieron los extraterrestres". Entonces tu te quedas mirando esa mole en el desierto y se te ocurre la gran pregunta, "¿pero para qué?"
Y entonces ellos, los listos, los estudiosos, los serios, los aplicados en la materia, te dan una explicación científica todavía mejor, “las pirámides eran como enormes acumuladores de energía”. Y es entonces cuando te surge la pregunta definitiva: ¿pero para qué?
Yo, que las he visto, lo puedo afirmar con conocimiento de causa: las pirámides, a las que tienes que entrar agachado y que por no tener no tienen ni ventanas, son una cosa tonta. Que quedan muy bien en mitad del desierto, sí, pero una cosa tonta.
Otra vez lunes, con un frío que pela, nevando -esta vez bastante- y con sueño, mucho sueño. Esto empieza a parecer el día de la marmota.
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1525. Jueves, 17 diciembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo vigésimo quinto: "Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás". (Anatole France, 1844-1924; escritor francés)
Empiezan
las vacaciones, empiezan los viajes. Y empiezan las quejas. A los
modernos les ha dado por decir eso de: ¡“huy, es que me da miedo
volar”!.. Tú eres tonto, a ti lo que te dará será miedo a que se caiga
el avión, pero volar...
Bueno, bahhh, sí, venga, lo reconozco, yo cada vez que viajo en avión también tengo ese momento de angustia, ese momento de indecisión, ese momento de recelo, de temor, de miedo... es justo ese momento cuando te preguntas ¿mis maletas habrán cogido el mismo vuelo que yo?
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1524. Miércoles, 16 diciembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo vigésimo cuarto: "El dinero es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da" (Arthur Schopenhauer, 1788-1860; filósofo alemán)
Una proposición indecente,
1993, drama romántico dirigido por Adrian Lyne, y protagonizado por
Robert Redford y Demi Moore. Argumento de una película que dura casi
dos horas: un tío que le dice a otro, “te doy un millón de dólares si
me dejas acostarme con tu mujer”.
En España con semejante historia, no hubieran hecho ni un corto. ¡Qué digo un corto.. ni un anuncio de los de a veinte segundos!
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